Algoritmos Verdes: la tecnología que cuida el planeta

¿Estás viendo tu serie favorita en streaming, usando una app para moverte por la ciudad o buscando algo en internet? Detrás de esa pantalla hay enormes centros de datos que consumen tanta energía y agua como una ciudad pequeña. La buena noticia es que la misma tecnología que utiliza esos recursos, puede aprender a ahorrarlos, convirtiéndose en un ALGORITMO VERDE.  

Analicemos qué es un algoritmo verde

Imagina un algoritmo como una receta detallada que sigue una computadora para resolver un problema. Un algoritmo verde es esa misma receta, pero con una consigna extra: cumplir su objetivo usando la menor cantidad de recursos posible. Es decir, menos electricidad, menos agua y una huella ambiental mínima.

Algunos ejemplos concretos son algoritmos que aprenden cuándo encender y apagar el aire acondicionado en un centro de datos para ahorrar energía sin recalentar los servidores, o apps de transporte que marcan y calculan la ruta más rápida que consume menos combustible.

Como explica la Universidad Franz Tamayo (2024), estos algoritmos buscan “lograr resultados óptimos consumiendo menos recursos”, fusionando la eficiencia energética con la Inteligencia Artificial (IA) sostenible.
El objetivo del algoritmo verde es claro, es dejar de ser un factor de contaminación y pasar a ser un aliado estratégico en la lucha contra el cambio climático.

¿Por qué debería importarnos?

Nuestra vida digital tiene una huella ambiental real, aunque no la veamos. Integrar una conciencia ecológica desde el diseño mismo del algoritmo es lo que nos permitirá seguir disfrutando de la tecnología de manera sostenible. 

Para dimensionar el impacto, el especialista argentino en IA Santiago Siri (2025) explicó en una entrevista con EcoNews:

  • Una búsqueda en Google consume el equivalente a tener una lamparita encendida durante 5 segundos.

  • Un “prompteo” en ChatGPT por ejemplo, consume 30 a 35 veces más energía.

  • Visualizar 30 minutos de vídeo a través de una plataforma de streaming supone la emisión de 1,6 kg de CO2, equivalente a conducir unos 10 kilómetros. (Telefonica Tech, 2024)

  • En total, se estima que internet consume entre el 1% y el 2% de la energía producida a nivel mundial.

La situación es aún más crítica en el desarrollo de nuevas inteligencias artificiales. La Universidad Franz Tamayo (2024), basándose en análisis de otras universidades, advierte que entrenar un gran modelo de IA puede equivaler a casi cinco veces las emisiones generadas por un automóvil durante toda su vida útil, incluyendo su fabricación.

Conclusión: El rol de la educación, la innovación y la conciencia

La tecnología por sí sola no es suficiente. Para que los algoritmos verdes se conviertan en una realidad cotidiana, necesitamos:

  • Formar talentos locales en programación, ciencia de datos y energías renovables, con una mirada puesta en la sostenibilidad digital.

  • Involucrar a toda la comunidad, entendiendo que la sustentabilidad digital no es un tema solo de expertos, sino un cambio cultural en el que todos participamos.

El algoritmo verde nos demuestra que la tecnología y el medio ambiente pueden ser grandes aliados. Este camino requiere de la conciencia ambiental de las personas para liderar el cambio. El desafío es grande, pero las oportunidades son aún mayores: desde optimizar la producción agrícola hasta mejorar la eficiencia energética, los algoritmos verdes nos ofrecen un camino para crecer sin comprometer el futuro de las próximas generaciones.


Fuentes


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